jueves, 5 de abril de 2007

Momento de silencio


¿Por qué ocurre que disfrutamos del silencio y volvemos a buscar el equilibrio cuando nos sentimos disminuidos o francamente en declive? El silencio siempre me ha agradado, el tener paz interior, en ser uno entre lo banal y lo espiritual.
Existen ciertos momentos de nuestras vidas, en que resurgen los celos, los odios, las heridas abiertas y los rencores del pasado... aún no se por qué surgen de pronto, de la nada, como el moho, como el hongo con la humedad. ¿Será que de verdad existen los malos y los buenos? ¿Será que existe la justicia divina? ¿Será más efectiva la justicia humana? Es que es tan difícil perdonar. Para que mencionar el olvido. ¿Acaso es posible perdonar y olvidar?
Mientras me alejo de los que amo o de los que alguna vez ame, para no dañarlos en este lento trance de cambio, para no arrastrarlos conmigo en el triste proceso que puede ser el renovar ideas, porque lo que se creyó tan firme e invulnerable, de pronto, sin mediar explicación alguna, se torno frágil e inestable.
Creo que estaré esperando este cambio de luna, este cambio de órbita, el nuevo giro al planeta, el nuevo golpe de suerte, que traerá consigo el equilibrio anhelado, la paz perdida.
El mundo sigue girando, tal vez en uno de los más alocados giros nos volvamos a encontrar, mejor o peor, quien sabe, sólo sé, que una vez que avanzas, es imposible volver atrás, porque las vivencias son diferentes, y definitivamente, somos seres que nos afecta el medio. La nueva ola traerá consigo nuevas aventuras -sin ser vidente- estoy seguro de ello, mientras tanto, sólo necesito de un momento de silencio, para rearmar mi vida.
Hasta pronto -tal vez-.